¿A quién no le ha sobresaltado el cosquilleo del móvil vibrando en el bolsillo? Pues sí, ese cimbreo también puede tener un papel especial en las zonas erógenas, es una forma de suplir un vibrador. Claro, que el teléfono sólo tiene una velocidad de vibración, no cuenta con la silueta ergonómica de los juguetes concretos y sus funciones son tan variadas que hay que tener bien claro que no estén abiertas la pestañas de la cámara, las llamadas o los mensajes de texto, a ver si emitimos un envío menos deseado que los que llegan al correo no deseado. «La idea es introducir elementos que nos parezcan sugerentes, que nos den morbo», cuenta Bustamante.

El ejemplo de los móviles o de sentarse sobre la lavadora en marcha son válidos siempre que se cuiden dos aspectos básicos, en orden de importancia: la corriente eléctrica, no vayamos a tener un orgasmo tan electrizante y la posibilidad de tener alguna alergia al plástico o los metales. Ingresa en sensaciones loveshop y descubre objetos sexuales divertidos y placentero.

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